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| María Profe de Yoga |
Cuando pasamos muchas horas sentadas, el cuerpo empieza a sentirse más corto, más duro y con menos libertad para moverse. No siempre lo notamos de inmediato, pero después de un rato aparece esa sensación de rigidez en la espalda, en las piernas o en toda la zona posterior del cuerpo.
En el Short que comparto hoy, al final de esta nota, trabajamos justamente sobre eso: cómo compensar, de una manera simple y suave, el acortamiento muscular que muchas veces aparece cuando permanecemos mucho tiempo sentadas.
Para esta práctica usamos dos apoyos muy accesibles: una silla y una pared. No buscamos hacer una postura difícil ni exigir de más. La idea es crear espacio, alargar la columna, extender las piernas y permitir que el cuerpo vuelva a sentirse
más liberado.
¿Qué pasa cuando estamos muchas horas sentadas?
Al estar mucho tiempo sentadas, el cuerpo queda durante varias horas en una misma posición. Con el paso del tiempo, los músculos pueden sentirse más acortados, la espalda más rígida y las piernas con menos disponibilidad para extenderse.
Por eso me gusta proponer movimientos simples, con apoyo y sin apuro. A veces una pausa breve alcanza para empezar a cambiar la sensación corporal y volver a movernos con más conciencia.
Primera postura: alargar brazos y columna
En la primera postura apoyamos las manos, extendemos los brazos y buscamos alargar la columna. Desde ahí, llevamos el cuerpo suavemente hacia atrás, sin empujar ni forzar.
Esta postura ayuda a crear espacio en la espalda y a recuperar una sensación de mayor amplitud. La clave está en sostener con calma, respirar y dejar que el cuerpo se acomode progresivamente.
Segunda postura: extender las piernas con apoyo
En la segunda postura nos alejamos un poquito de la pared y apoyamos los pies para extender las piernas. Esta variante suele sentirse un poco más exigente, especialmente en la parte posterior de las piernas.
Por eso es importante regular la distancia. Si sentís demasiada tensión, te acercás un poco o flexionás apenas las rodillas. No buscamos intensidad de más: buscamos una postura que ayude a alargar sin perder comodidad ni respiración.
La intención de la práctica
En yoga no se trata de llegar más lejos, sino de aprender a escuchar el cuerpo. Cuando usamos elementos como una silla o una pared, la postura se vuelve más clara, más estable y más adaptable.
Estas dos posturas pueden servirte como una pausa breve durante el día, especialmente si trabajás muchas horas sentada, estudiás frente a una computadora o sentís que el cuerpo se va cerrando y acortando con el paso de las horas.
Practicalas despacio, sin rebotes y sin forzar. Si aparece dolor agudo, hormigueo o una molestia que no se siente habitual, es mejor detenerse y consultar con un profesional.
Ver el Short
Te dejo el Short para que puedas ver la secuencia completa:
Clases de yoga en Rosario Zona Oeste
En las clases del shala trabajamos con elementos como sillas, pared, tacos, bandas, bolsters y otros apoyos para adaptar la práctica a cada cuerpo.
Me interesa que cada persona pueda moverse con más seguridad, entender lo que está haciendo y encontrar una forma de practicar que no sea forzada, sino consciente y progresiva.
Si pasás muchas horas sentada, si sentís el cuerpo rígido o si querés empezar una práctica de yoga suave y guiada, podés escribirme para consultar por las clases presenciales en Rosario, Zona Oeste.
Para recordar
Si el cuerpo se siente rígido, no hace falta empezar con algo intenso. A veces lo más efectivo es volver a lo simple: apoyar, respirar, alargar y sostener sin forzar.
Probá estas dos posturas y contame cuál sentiste que te ayudó más.
